
Con algo de ayuda, le he puesto nombre y cara a mi peor enemiga... con ustedes:
LA IMAGINACIÓN
"Ninguna persona prudente tomaría nunca a un loco por consejero en los problemas más delicados de su propia vida.
Todos consideraríamos imprudente y poco sensato a quien se condujera de tal modo.
Esta verdad, tan clara y evidente en la vida y en los negocios, no lo es tanto, al menos en la práctica, en la vida interior.
Esta verdad, tan clara y evidente en la vida y en los negocios, no lo es tanto, al menos en la práctica, en la vida interior.
La imaginación es una loca –la loca de la casa, la llamaba Santa Teresa, con su habitual buen humor–, y, sin embargo, ¡cuántas veces la elegimos, más o menos conscientemente, para consejera de los problemas más delicados de nuestra alma!
Esta loca que nos distrae con su alboroto y nos disipa con su algarabía; que nos comunica sus variados temores y nos turba con sus aprensiones, que nos susurra al oído sospechas infundadas, que nos tiraniza con sus ambìciones y nos muerde con su envidia; esta loca que nos hace salir de la realidad con fantásticos ensueños, llenos de euforia o de pesimismo, y que nos instila suavemente el veneno de la sensualidad y del amor propio: esta loca –lo sabemos por experiencia– es la gran enemiga de nuestra vida interior."
Esta loca que nos distrae con su alboroto y nos disipa con su algarabía; que nos comunica sus variados temores y nos turba con sus aprensiones, que nos susurra al oído sospechas infundadas, que nos tiraniza con sus ambìciones y nos muerde con su envidia; esta loca que nos hace salir de la realidad con fantásticos ensueños, llenos de euforia o de pesimismo, y que nos instila suavemente el veneno de la sensualidad y del amor propio: esta loca –lo sabemos por experiencia– es la gran enemiga de nuestra vida interior."
Salvador Canals


